jueves, 17 de noviembre de 2016

Nuevas experiencias 

Comenzare contándoles sobre mi experiencia en el Valle del Encanto ubicado en la región de Coquimbo, donde tuve la oportunidad de analizar y reflexionar sobre los espacios que utilizo en lo cotidiano, mi estilo de vida y el uso del tiempo.  Lo cual me llevo a darme cuenta que si queremos educar a los niños y niñas con la naturaleza debemos comenzar por nosotras/os, ya que no les podemos exigir que tengan acercamientos si los limitamos a experimentar lugares nuevos, no les damos el tiempo que necesitan ni observamos sus necesidades, intereses, capacidades, fortalezas, debilidades.




Conocer lugares nuevos para la mayoría de las personas es un placer ya que rompemos con la rutina, nos permite distraernos, combatir el estrés, compartir y/o encontrarnos con nuestro ser interior que debido a la celeridad del mundo nos olvidamos, como dice Doménech (2009) nos vemos abocados a esta velocidad impuesta, a cambio de no sentirnos desplazados o excluidos de la sociedad. 

Una de las cosas que se rescata de experiencias al aire libre es el desarrollo emocional y social ya que la escuela se enfoca en desarrollar lo intelectual, la memorización, repetición, habiendo pocos ambientes en el que haya una armonía entre pensamiento y emoción, pero la naturaleza abarca este equilibrio, por lo que para los niños y niñas es necesario la conexión con la naturaleza.

Esta experiencia fue enriquecedora en cuanto a sociabilizar con personas que tienen diversos puntos de vista, formas de ver el mundo, comportarse, relacionarse, esto porque nos permite comprender que vivimos en sociedad y cada acción que realizamos tiene una consecuencia que puede afectar a los demás.


Les dejo algunas fotos del Valle del Encanto para que observen lo maravilloso del lugar.



  

jueves, 3 de noviembre de 2016

¿Qué es lo primero que se les viene a la mente cuando hablamos de naturaleza? 

yo pienso en árboles, plantas, flores, aves, viento, calor, lluvia, alegría, niños y niñas, personas, animales... puedo seguir y seguir nombrando, recordar mis experiencias  tanto positivas como negativas, pero hoy en día no todos los niños y niñas tienen la oportunidad de aprovechar la riqueza de la naturaleza, jugar en la calle con sus amigos y amigas, contemplar la belleza de su entorno natural, sino que los cuidadores optan porque estén en sus hogares conectados a través de redes sociales con el mundo debido a la disponibilidad de sus tiempos, lo cual no es negativo pero la naturaleza fomenta la creatividad, autonomía y habilidades sociales, cosa que no hace la realidad virtual.

La naturaleza permite a nuestros hijos encontrarse con la realidad en estado puro, les enseña que las cosas no son inmediatas y que lo bueno y lo bello llevan su tiempo. Esto favorece que sean personas capaces de controlar su impulsividad, fuertes, pacientes y capacidad de aguantar con menos ahora para tener más después..., una cualidad que sin duda escasea hoy en día en los niños y los jóvenes. (L'Ecuyer, Catherine. 2015; 93)

El juego al aire libre permite vincularse con otras personas de diversas edades, tomar decisiones, da la posibilidad de realizar actividades físicas que permite a los niños y niñas liberar endorfinas, relajándolos y combatiendo la ansiedad.

El problema de la falta de actividad en los niños afecta a casi todo el mundo occidental. Un informe publicado en la revista "Archives of Pediatric & Adolescent Medicine", en abril de 2012, destaca que en Estados Unidos, casi la mitad de los niños no realiza actividades con sus padres al aire libre de manera cotidiana. Los expertos, sin embargo, recomiendan que niños realicen al menos una hora de actividad física al día. 
http://www.consumer.es/web/es/bebe/ninos/2-4-anos/2012/08/17/212240.php